El futuro de Allen Iverson pendía de un hilo hasta hace solo unas semanas; llegando incluso a renunciar y decir abiertamente que su carrera acababa aquí despúes de su paso fugaz por los memphis grizzlies. Philadelphia mueve ficha y se hace con sus servicios.

Despúes de una temporada de martirio por detroit el año anterior, Iverson no estaba contento con su papel secundario en el equipo y se marchó en busca de un equipo que lo considerará como un jugador imprescindible. Ningún equipo quería realmente hacerse con los servicios de Iverson entre otras cosas por que el jugador quería cobrar mucha pasta.

Michael Heisley, el dueño de Memphis, decidió hacerse con los servicios del jugador  pero parece ser que la relación no fue lo demasiado placentera, y después de tan solo tres partidos con la camiseta de Memphis y con unos motivos un tanto desconocidos, Iverson decidió retirarse del baloncesto y dedicar tiempo a su familia.

Quien mejor para salvarle, que el equipo que lo vió nacer como estrella del baloncesto eligiendolo en el draft de 1996; los 76ers. Philadelphia 76ers  llevó al jugador a sus mejores números que culminarían en el 2001 cuando consiguió ganar el MVP al alcanzar los 76ers las finales del campeonato.  Aunque no han querido desvelar las condiciones del contrato para que esto haya sido posible, los rumores hablan de un contrato de un año y si la cosa funciona y el jugador se siente agusto podría quedarse en el equipo.

Iverson se marcho de Philadelphia por la puerta de atrás en diciembre de 2006, tras las malas relaciones con los dirigentes y el entrenador, culminando en un partido ante Chicago en el que se negó a jugar el último cuarto. Esto supuso su traspaso a Denver en lo que sería el comienzo de su declive como deportista. Como él reconoce fueron sus tres peores años en su carrera deportiva (dos en Denver y uno en Detroit): “Los últimos años han sido un infierno. Quiero ser uno más del equipo, no necesito un montón de elogios, sólo quiero jugar a baloncesto y ayudar a mis compañeros”.

Esta última vuelta de tuerca se ha desencadenado por el mal momento que atraviesa Philadelphia, pero sobre todo por la lesión de su base titular Louis Williams. Louis estará de baja 8 semanas y ante la marcha de Andre Miller a Portland el equipo necesitaba un hombre de la calidad de Iverson para suplir dichas ausencias.

En mi opinión Iverson puede dar un soplo de aire fresco al equipo a pesar de su veteranía ya que lo considero un grandisimo jugador con una muñeca de escandalo. En la rueda de prensa reconoció estar muy feliz al igual que se le vió muy emocionado ya que le falto muy poco para que se le saltaran las lágrimas. Esta felicidad hará que se sienta muy comodo en cancha y pueda de nuevo deslumbrarnos con su juego, algo que no hemos podido ver en estos últimos años.

“Vuelvo a casa, todo este tiempo sólo podía pensar en la gente que me hizo que lo que soy, jamás me sentí cómodo vistiendo otro uniforme”


Iverson vestirá de nuevo el número 3 y hará su debut en casa ante su afición el lunes ante casualmente su ex equipo Denver, en un partido que estará plagado de emociones.

Señor Iverson Welcome Home.